
Chaman Guayabero del Resguardo La Maria
Cuando Laman (sabio) vino de debajo de la tierra dijo: – “Voy a mirar allá arriba a ver cómo está el planeta”. Laman hizo este mundo, él lo creó. Subió a la tierra en un aparato como un avión, y se sostuvo en el aire sobre el agua. Todo era oscuridad.
Él pensó durante la noche: ¿Qué hago?… y con la palabra que tiene el poder de transformar la tierra hizo una bola. Luego, la siguiente noche fue agrandándola y agrandándola hasta que separó la tierra de las aguas (la tierra quedó limpia y plana). Ahí hizo su ranchito y vivía sólo. Laman dijo: “No hay sol, ni luna, ni estrellas ¿Qué voy a hacer?”. Entonces hizo una cosa grande como un reloj, con una tapa como una brújula; este aparato levantaba la tapa para alumbrar y amanecía.
La primera vez que dio luz duró poquito, como dos horas y se oscureció. Volvió a amanecer por más tiempo, y este sol se alejaba como al espacio y se volvía más grande, se oscurecía y volvía a amanecer, y así durante muchas semanas hasta que alumbró todo el planeta y quedó allá lejos.
Él miró por la mañana y no se veía ningún animal, ni pájaro, ni arahuato (mico aullador); no había palos, ni sombrío, ni nada. Entonces Laman hizo un animal en forma de paloma y lo mandó a traer donde él vive (de debajo de la tierra), toda clase de árboles y semillas para sembrar.
Al otro día hizo un rezo, y como carne nacieron toda clase de animales. Y al siguiente día se escuchaba alegría y dijo: “Ahora sí en este mundo hay toda clase de animales que se pueden escuchar por la mañana”. Llegaron más sabios al otro día de adentro de la tierra. Llegó la persona Güío y le dijo a Laman que los árboles estaban muy bajitos, que le tocaba correr el cielo más arriba. Con los sabios llegaron la mamá y el hermano Bajmekin.
Ellos hicieron sus ranchos, sembraron maíz y organizaron unos juegos con domo (pelota hecha con hojas de maíz amarradas formando una cola), como recibimiento a dos hijas de Oniû Pensojíl (ser o dueño de todos los animales) quien las envió una para cada hermano.
Bajmekin le dijo a Laman que fuera al caño a bañarse y a prepararse para el recibimiento. Él se fue para el caño que era cristalino, y allá en el agua vio a las dos muchachas. Se tiró a la corriente, pero no las pudo encontrar. Lo hizo varias veces. Ya tenía frío cuando las muchachas escupieron, y él miró hacia arriba y ellas estaban riéndose de verlo confundido con el reflejo de ellas en el agua. Les dijo: – “Bajen que nos vamos para la casa”. Bajmekin se preguntaba: “¿Por qué Laman no llega? ¿Qué pasaría?”. Cuando llegó Laman le dijo: “¿Por qué se demoró tanto? ¿No le dije que venían las dos muchachas?”. Y él le contó la historia.
Ellas no querían vivir con Laman, porque después que hizo la creación se volvió un hombre flojo, y ellas vivían sólo con Bajmekin, por eso Laman se puso como envidioso y le dieron celos. ¡De ahí vienen esos problemas! Por eso Bajmekin le dio a una de las muchachas, pero ella no se quiso vivir con Laman.
Entonces Laman dijo que iba a ir donde sus suegros, al otro lado del caño, y miró la casa que tenía muchos animales, que se veían como pájaros, como loros, como guacamayas pero en realidad eran culebras. – “Yo quiero que me vendan un animal de estos” le dijo a su suegro. ¿Para qué lo quiere?. Le contestó: – “Para tenerlo en mi casa y que se vea bonito, así como tiene su casa”.
Laman compró un lorito y se fue como para un bajo, se hizo picar del animal, pero su veneno no le hizo nada, por que era pequeñito. Entonces lo devolvió y lo cambio por uno más grande, como una guacamaya, lo llevó al bajo y allá le picó. Este sí era bravo y cayó muerto. Entonces apareció el suegro le sopló las narices y lo revivió.
Ahora sí Laman se llevó la guacamaya con la intención de dañar a su hermano. Cuando llegó a la casa puso el animal en un palo, donde caía el domo en el juego. Esa tarde lo invitó a jugar, y cuando cayó la pelota al pie del palo, Bajmekin fue a recogerla y lo picó el animal, alcanzó a decir, ¡me pico la culebra!… y ¡de una cayó muerto!. Entonces Laman llamó al pájaro waco (que come culebra y canta por la mañana), el waco entró, reviso la casa y se llevo la culebra. Las muchachas salieron corriendo y se fueron.
La mamá fue donde Bajmekin y le corto el pelo, en ese entonces ellos lo usaban muy largo, hasta mas abajo de la cintura, y lo llevaron lejos, tampoco los enterraban. Cuando pasaron cuatro días, Bajmekin llegó en espíritu a la casa de la mamá, él le dijo: mamá, yo volví otra vez a este mundo para revivir, caliénteme agua para bañarme el cuerpo y juagarme la boca por que me sabe amargo, yo estuve en el cielo y no encontré nada, solo un planeta en el que habían pájaros, aguanté hambre y sed por eso volví otra vez, por que allá en el cielo no hay nada.
De esta forma él recuperaría su cuerpo físico, pero ella le dijo que no, que él ya estaba muerto y debía quedarse ahí donde estaba, y que la gente no lo iba a entender todavía, además yo ya le corté el pelo; entonces él le dijo:
mamá, vaya allá donde está mi cuerpo béselo; allá hay culebras, alacranes, muchos animales, no tenga miedo que ellos no hacen nada, pero ella no quiso, Bajmekin le dijo que si hacia eso, uno al llegar a viejo podía mudar el cuerpo y volverse joven otra vez, como las culebras que pueden mudar el cuero.
Así podía quedarse en esta tierra, porque allá en el cielo no hay nada. Pero ella no quiso, a él le tocó devolverse para el mundo de los espíritus, y se quedó recibiéndonos cuando uno muere. Cuando él subió, se escuchó un ruido como de cortar madera, como armando una casa. Laman subió donde el hermano en cuerpo y espíritu y allá vive, con él.